Cinemática: ¿cómo funciona este render en arquitectura?

Una imagen vale mil palabras. ¿Cuántas vale un video? ¿Hasta dónde puede llegar el potencial de un render en arquitectura?

El potencial de las visualizaciones virtuales de propiedades inmobiliarias está dando paso a las cinemáticas: recorridos virtuales en forma de video que reafirman el concepto y comunican la esencia de un proyecto con contenido audiovisual.

¿De dónde vienen? ¿Por qué existen? ¿Cómo las puedes utilizar para tus propiedades? Léelo todo a continuación.

Evolución del render en arquitectura: de la imagen a la cinemática

Los medios evolucionan, crecen y se transforman. Los contenidos que habitan en ellos deben hacer lo mismo. 

Antes, todo lo que tenía que ver con marketing inmobiliario era más o menos estático: papel impreso en brochures, capturas de pantalla en sitios web diseñados para escritorio, imágenes en presentaciones de ventas, y así sucesivamente.

Sin embargo, la forma en la que transmitimos ideas ya cambió. Ya no hace falta pararse por un café en lo que carga un video en internet. Nuestros dispositivos móviles ya hacen mucho más que llamadas y mensajes. Por eso, hay que actualizar los mensajes para que se adapten mejor al medio en el que existen.

El almacenamiento, la resolución y el tiempo de carga solían ser problemas en los videos, pero ya no es así. Encima, nuestras pantallas, estén en bolsillos, escritorios o paredes, son cada vez más increíbles en su capacidad de reproducir visualizaciones impactantes.

Estos factores en conjunto crean una situación de lo más interesante para la evolución del arte del render: las cinemáticas.

El propósito último de cualquier render es vender una propiedad, pero hay otra intención más inmediata: enamorar. 

El objetivo es que quien lo vea presencie un espacio vivo y apantallante que le haga sentir el deseo de habitarlo. En ese sentido, la imagen es movimiento puede ser mucho más viva y cautivadora que una imagen estática.

¿Para quién estás haciendo render en arquitectura?

Desde la mesa directiva de una inmobiliaria hasta los brokers en el showroom, pasando por los arquitectos que crean el proyecto y los prospectos que lo compran, todos hablan el mismo idioma: el de la mirada. 

Hay un malentendido enorme a la hora de crear contenido dónde sea para quien sea: los creadores piensan que quien consumirá ese contenido es igual a ellos.

La realidad obviamente es diferente. Las sensibilidades de la audiencia son otras. Sus aspiraciones y deseos también. Pero muchos no lo entienden, y así es como terminas para escritores que solo escriben para otros escritores y arquitectos que crean contenido que solo entienden otros arquitectos.

Y esa es la situación: si eres arquitecto, a menos que estés preparando tu presentación final de semestre para que vea tu profesor, no puedes asumir que cualquiera va a entender tu proyecto como lo entiendes tú.

El contenido que se crea para hacer marketing inmobiliario no es para arquitectos. El cliente no entiende planos. Si le explicas de materiales, no sabe de qué hablas.

¿Pero sabes a qué si le entiende? A sus ojos.

Las ventanas del alma son también la puerta del entendimiento. Un plano en blanco y negro no tiene sentido para tu cliente promedio, ¿pero una visualización? De esas hasta se enamora – y eso es lo que estamos buscando. 

Cinemáticas: una nueva forma de vender

Lo nuevo es bueno. El cambio es constante y solo premia a los que están preparados para innovar. Adoptar nuevas y mejores formas de hacer las cosas sin miedo es la única forma de hacer cara al futuro.

Cada vez hay más formas de vender proyectos. Surgen nuevas formas de hacer que el prospecto no solo conozca sino que se enamore de desarrollos inmobiliarios. Entre la incertidumbre, las agencias y desarrolladoras combaten por encontrar el camino correcto hacia la innovación.

La clave es sencilla: todo se trata de mostrar.

El futuro apunta hacia el hiperrealismo. El camino por delante es uno en el que todo cliente perciba los proyectos como reales, a veces desde antes de que siquiera se construyan.

Eso es lo que son las cinemáticas: imágenes reales en forma de recorrido, en las que la arquitectura no solo se ve, sino que se siente.

El ojo humano es muy exclusivo en su forma de procesar y seguir imágenes. Una fracción de segundo es suficiente para que decida que algo no se merece su atención. Y lo mismo al revés: saber ganarse la atención es capturar al prospecto por su mirada.

El ojo sigue lo real. Y el ojo sigue lo que se mueve. Las imágenes en secuencia – como lo son las cinemáticas – atraen por simplemente cómo funcionan nuestros órganos oculares, que les atrae el movimiento. Una vez lograda esa atracción, la sostienen, con un recorrido que debe crear experiencias y despertar sentimientos en quien lo vea.

Recuerda, el marketing inmobiliario llega a su punto más alto cuando aprendes a vender con la mirada. Usar cinemáticas es el siguiente gran paso adelante.

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